Este artículo está dirigido a todos en
general y a nadie en particular. Todos somos consumidores desde que nos
levantamos de la cama cada mañana: el desayuno que tomamos, el taxi que
cogemos, la gasolina que repostamos... Aunque sean acciones cotidianas y
de las que no tomamos conciencia, todas ellas tienen un trasfondo
jurídico, pues están amparadas por un contrato de arrendamiento, un
contrato de servicios, etcétera.
Hasta ahí todo bien, pero ¿qué pasa cuando tenemos un
problema? ¿Qué pasa cuando lo que hemos comprado está defectuoso o
viciado o cuando no es lo que prometía el anuncio? Pues bien,para hacer
valer sus derechos como usuarios estamos nosotros, los abogados. Si bien
hay que entender que el típico "si no queda satisfecho, le devolvemos
su dinero" no es una obligación del empresario, usted puede exigir el
cambio por el mismo producto que se promocionaba o, si no estuviera
disponible, por el dinero.
Otro tipo de casos que nos llegan al correo electrónico es con respecto a las hojas de reclamaciones; si el empresario se negare a facilitárnoslas, podremos requerir a la autoridad competente para que levante un acta y, posteriormente, se abrirá un expediente sancionador contra dicho empresario.
Otro tipo de casos que nos llegan al correo electrónico es con respecto a las hojas de reclamaciones; si el empresario se negare a facilitárnoslas, podremos requerir a la autoridad competente para que levante un acta y, posteriormente, se abrirá un expediente sancionador contra dicho empresario.
Como habrán podido comprobar, los consumidores no estamos tan indefensos como parece, solo basta con conocer nuestros derechos.